miércoles, 19 de noviembre de 2008

A sangre fría



Truman Capote es uno de mis autores favoritos. Junto con Las nieves del Kilimanjaro de Ernest Hemingway, Taüts tallats a mà (Música para camaleones) de Truman Capote es uno de mis cuentos preferidos. Me quedan diez páginas para acabar de leer A sangre fría, lectura que se ha visto un poco cortada por la súbita muerte de mi padre la semana pasada. Después de haber visto Capote en el cine cuando se estrenó hará creo unos tres años, el final del libro no es ninguna sorpresa. Sin embargo, me ha sorprendido la diferencia de puntos de vista existente entre la película y el libro en relación al ajusticiamiento, por no decir asesinato, de los dos asesinos de la familia Clutter. En la novela, Truman Capote parece posicionarse claramente en contra de la pena de muerte y sentir cierta simpatía hacia Perry y Dick en tanto que seres humanos. La película nos muestra a un Capote deseando que se lleve a cabo la ejecución, porque necesita de ésta para acabar su libro, que tiene parado a causa de las apelaciones a la sentencia. Éstas son, en definitiva, las contradicciones del ser humano.

Si nos centramos en el punto de vista que nos ofrece el libro, no nos queda sino pensar que el título, A sangre fría, un título magníficamente comercial, hace una doble referencia. La primera al asesinato a sangre fría de una familia inocente por parte de Perry Smith y Dick Hickock, pero también al asesinato de estos, también a sangre fría, por la maquinaria del estado. Y es que ya se sabe cual es la definición de estado: el ente que ejerce el monopolio legítimo de la violencia.

1 comentario:

Luisa dijo...

Si no lo has hecho, lee La canción del verdugo de Norman Mailer.