domingo, 28 de octubre de 2012

De ovejas y hombres

Un artículo de Rosa Montero en Babelia me animó a leer Las ovejas de Glennkill, de Leonie Swann, una novela que había regalado a mi pareja en 2007, año de publicación de su traducción al castellano por la editorial Salamandra.


La premisa es sencilla: una mañana, un grupo de ovejas descubren el cadáver de George, su pastor, con una pala clavada. A partir de ahí deciden investigar, como en una de las novelas de detectives que les leía George, quién es el asesino y por qué se ha cometido este asesinato. Un rebaño de ovejas que se convierten en detectives. Hay que reconocer que la idea es original. Y da mucho juego. El tratamiento es oportuno. Las ovejas, aunque personificadas, se comportan y piensan como lo que son, ovejas. Tiernas y lerditas. Por supuesto, la novela está repleta de escenas hilarantes, con una apoteosis teatral final. Para mí, el mejor momento del libro.

A diferencia de Rosa Montero, a mí me costó un poco meterme en la historia, pero una vez lo hice, fue puro placer. A mí también me gustaría que se me ocurriesen ideas tan ingeniosas. Como ella pienso que el gran acierto de la novela es que las ovejas se comporten como tales. El juego entre lo que las ovejas esperan del mundo y cómo lo ven en contraposición con el mundo de los humanos, y la inevitable incomprensión que se deriva, aunque lógico, es sencillamente genial.

Salamandra ha publicado recientemente una segunda entrega de este mismo universo: ¡Qué viene el lobo!

lunes, 22 de octubre de 2012

Familias podridas

Hay en las familias algo que apesta. Una podredumbre recocida, fermentada. Cuanto más miembros tengan las familias, peor. Más riesgo de que existan miembros perturbadores que dejen a su paso una estela de dolor que será recogida generación tras generación, como si de la maldición del pecado original se tratase. La lectura de Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan me ha recordado los versos clarividentes de Philip Larkin, en los que los padres son los verdugos de sus hijos, para que éstos, a su vez, pasen llegado el momento del rol de víctima al de verdugo en una cadena de dolor que se prolonga hasta el infinito:

This Be the Verse 
They fuck you up, your mum and dad.   
    They may not mean to, but they do.   
They fill you with the faults they had
    And add some extra, just for you.

But they were fucked up in their turn
    By fools in old-style hats and coats,   
Who half the time were soppy-stern
    And half at one another’s throats.

Man hands on misery to man.
    It deepens like a coastal shelf.
Get out as early as you can,
    And don’t have any kids yourself.
 

Nada se opone a la noche es la historia de la vida de Lucile, la madre de la autora de la novela. Es un intento de dar una explicación al suicido de la madre a una edad relativamente temprana, poco más de sesenta años. Es una historia de amor y es, sobre todo, una historia de dolor y muerte. La muerte planea desde el principio del libro, cuando Delphine se encuentra a su madre muerta estirada en la cama del apartamento donde vivía sola y ya en un inicial proceso de descomposición. A partir de aquí, tras unos meses de reflexión, Delphine de Vigan emprede un viaje, un descenso a los infiernos, que a través de los testimonios de aquellos que conocieron a Lucile y de todo un archivo de fotos, textos, vídeos y grabaciones de voz le permitirán intentar reconstruir un pasado, el de su familia, que se despliega como un río de secretos y catástrofes, el cual, a pesar de su intensidad, se intuye incompleto.


 
Nada se opone a la noche es la demostración de que el incesto es un tabú porque no se habla de él; no porque no suceda; y que es factible enloquecer de dolor. Todos al nacer tenemos un pasado, el de nuestras familias, con el que cargaremos y, en el peor de los casos, tendremos que expiar.

lunes, 15 de octubre de 2012

Desamor y olvido

El mutilat

Jo sé que no l'estimes.
No ho diguis a ningú.
Tots tres, si tu ens ajudes,
guardarem el secret.
Que ningú més no vegi
allò que hem vist tu i jo.
De la gent i les coses
que us han estat amics,
ell se n'amagarà.
No tornarà al cafè
que és fet per a esperar-te.
Vindran mesos amb erra:
serà lluny de les taules
de marbre, on us servien
les ostres i el vi blanc.
En els dies de pluja
no mirarà l'asfalt
on us havíeu vist
quan no es trobaven taxis
i havíeu d'anar a peu.
No obrirà més els llibres
que li han parlat de tu:
ignorarà què diuen
quan no parlen de tu.
I sobretot, hi pots
comptar, ni tu ni jo
sabrem mai més on para.
S'anirà confinant
per fons remots de terres.
Caminarà per boscos
foscos. No el sobtarà
l'atzagaia de llum
de la nostra memòria.
I quan sigui tan lluny
que mig el creguem mort,
podrem recordar i dir
que no te l'estimaves.
No ens farà cap angúnia
de veure com li manques.
Serà com un espectre
sense vida ni pena.
Com la foto macabra
d'una Gueule Cassée,
que orna un aparador
i no ens fa cap efecte.
Per ara, no ho diguem:
no trasbalsem la gent
mostrant-los la ferida
sagnant i purulenta.
Donem-li temps i oblit.
Callem, fins que ningú,
ni jo mateix, no el pugui
confondre encara amb mi.

viernes, 5 de octubre de 2012

Consejos para escribir de Etgar Keret

Etgar Keret, autor israelí muy reconocido en su país de origen y traducido a varias lenguas, entre ellas al castellano por Siruela, respondió a la petición de la revista Rookie para que les diese 10 reglas para escritores. Aquí van:

1.- Asegúrate de divertirte escribiendo.
A los escritores siempre les gusta decir que el proceso de escritura es duro y que provoca mucho sufrimiento. Mienten. A la gente no le gusta reconocer que se ganan la vida con algo que les divierte profundamente. La escritura es una forma de vivir otra vida. Muchas otras vidas. Las vidas de innumerables personas que nunca has sido,  pero que son completamente . Cada vez que te sientas y te enfrentas a una página y lo intentas -aunque no tengas éxito- debes estar agradecido por esta oportunidad de ampliar el campo de posibilidades de tu vida. Es divertido. Es chulo. Y no dejes que nadie te diga lo contrario.

2.- Ama a tus personajes.
Para que un personaje sea real, tiene que haber al menos una persona en este mundo capaz de amarlo y entenderlo, le guste o no lo que el personaje haga. Tú eres la madre y el padre de los personajes que creas. Si tú no puedes amarlos, nadie puede.

3.- Cuando escribes, no le debes nada a nadie.
En la vida real, si no te sabes comportar, acabarás en la cárcel o en un manicomio, pero en la escritura, todo vale. Si hay un personaje en tu relato que te atrae, bésalo. Si en tu relato hay una alfombra que odias, quémala en medio del comedor. A la hora de escribir, puedes destruir planetas enteros y erradicar civilizaciones completas con el clic de una llave, y al cabo de una hora, cuando la anciana del piso de abajo te vea en el rellano, te seguirá saludando.

 4.- Siempre empieza por el medio.
El principio es como el borde quemado de una tarta que ha rozado la bandeja del horno. Puedes necesitarlo sólo para empezar, pero no es muy comestible.

5.- Intenta no saber cómo acaba.
La curiosidad es una fuerza poderosa. No la sueltes. Cuando estás escribiendo un relato o un capítulo, controla la situación y las motivaciones de tus personajes, pero déjate siempre sorprender por los giros de la trama.

6.- No uses algo sólo porque "siempre es así".
Los párrafos, las comillas, los personajes con el mismo nombre aunque hayas pasado la página: todo esto no son más que convenciones que existen para servirte. Si no funcionan, olvídalas. El hecho de que una regla en particular haya sido aplicada en cada libro que hayas leído no significa que sea aplicable también en el tuyo.

7.- Escribe como tú.
Si intentas escribir como Nabokov, siempre habrá al menos una persona (cuyo nombre es Nabokov) que lo hará mejor que tú. Pero si escribes a tu manera, siempre serás el campeón del mundo siendo tú mismo.

8.- Asegúrate de estar completamente solo en la habitación cuando escribas.
Aunque escribir en cafés suene romántico, tener a otras personas a tu alrededor es probable que te haga adaptarte, te des o no cuenta de ello. Cuando no hay nadie a tu alrededor, puedes hablar solo o meterte el dedo en la nariz sin darte cuenta. Escribir puede ser un modo de meterse el dedo en la nariz, y cuando hay gente alrededor, la tarea se vuelve menos natural.

9.- Deja que la gente a la que le gusta lo que escribes te anime.
E intenta ignorar a todos los demás. Simplemente cualquier cosa que hayas escrito no es para ellos. No importa. Hay suficientes escritores en el mundo. Si buscan lo suficiente, encontrarán uno que cumpla sus expectativas.


10.- Oye lo que cualquiera tenga que decir pero no escuches a nadie (excepto a mí).
La escritura es el terreno más personal del mundo. Así como nadie puede en verdad enseñarte como debe gustarte tu café, tampoco nadie puede en verdad enseñarte cómo escribir. Si alguien te da un consejo que te suena y te sienta bien, síguelo. Si alguien te da un consejo que te suena bien pero te sienta mal, no pierdas más de un único segundo con él. Será bueno para otra persona, pero no para ti.

El texto original en inglés aquí.

lunes, 1 de octubre de 2012

Nothing gold can stay

Uno de los momentos más bellos de la película Rebeldes, de Francis Ford Coppola y basada en la novela homónima de S. E. Hinton publicada en 1967, es cuando Ponyboy Curtis relee la carta de despedida que le dejó escrita su mejor amigo Johnny justo antes de morir. En ésta, Johnny, un adolescente, le explica a su amigo el significado del poema Nothing Gold Can Stay, de Robert Frost, el cual Ponyboy le había recitado en la soledad y aislamiento de una iglesia abandonada en la que deben esconderse tras un incidente de consecuencias dramáticas. A los dos les gusta el poema e intuyen que habla de algo hermoso, pero no logran entenderlo.





Ponyboy y Johnny están ante un momento especular fallido, porque el poema trata de ellos mismos y en ese momento no logran reconocerse. El poema también habla del resto de sus amigos, los cuales ya han dejado de ser oro y de Johnny, quien será oro siempre porque muere antes de haber tenido la oportunidad de dejar de serlo.


Nature's first green is gold;
Her hardest hue to hold.
Her early leaf's a flower;
But only so an hour.
Then leaf subsides to leaf.
So Eden sank to grief,
So dawn goes down to day.
Nothing gold can stay. 
 S. E. Hinton, sorprendentemente, empezó a escribir la novela con dieciséis años y la acabó con dieciocho. La película es de 1983.