martes, 27 de octubre de 2009

Ephemera de W. B. Yeats

Ephemera
"Your eyes that once were never weary of mine
Are bowed in sotrow under pendulous lids,
Because our love is waning."
And then She:
"Although our love is waning, let us stand
By the lone border of the lake once more,
Together in that hour of gentleness
When the poor tired child, passion, falls asleep.
How far away the stars seem, and how far
Is our first kiss, and ah, how old my heart!"
Pensive they paced along the faded leaves,
While slowly he whose hand held hers replied:
"Passion has often worn our wandering hearts."
The woods were round them, and the yellow leaves
Fell like faint meteors in the gloom, and once
A rabbit old and lame limped down the path;
Autumn was over him: and now they stood
On the lone border of the lake once more:
Turning, he saw that she had thrust dead leaves
Gathered in silence, dewy as her eyes,
In bosom and hair.
"Ah, do not mourn," he said,
"That we are tired, for other loves await us;
Hate on and love through unrepining hours.
Before us lies eternity; our souls
Are love, and a continual farewell."

martes, 20 de octubre de 2009

Un divertido déjà vu




Vincent, el protagonista de Rosalie Blum 1. Una sensación conocida de Camille Jourdy, es un treintañero con una vida más que monótona. Ésta se limita a su trabajo, peluquero en un pueblo de provincias en Francia, situación bastante deprimente porque se debe limitar a peinar a ancianas y a teñir de rubio a cincuentonas, las cervezas que bebe con su único amigo y una más que inquietente madre, que no sólo parece estar mal de la cabeza, sino que además no permite que se hijo de convierta, de una vez por todas, en un auténtico adulto. En definitiva, la vida de Vincent no es que sea monótona, es que es aburridísima. Sin embargo todo cambia un día. Vincent tiene un encuentro en una tienda del pueblo con una mujer que le recuerda a algo, uno de esos déjà vu que nos asaltan de vez en cuando, pero no logra identificar el recuerdo. A partir de aquí se obsesiona con esta mujer, de apariencia anodina y tirando a feucha, y se dedica a seguirla todo el día. ¡Por fin su vida tiene un sentido! Pero es que ella, Rosalie Blum, tampoco es que sea la alegría de la huerta...

¿Pero cuál es este déjà vu? Habrá que esperar a los dos siguientes volúmenes para saberlo. Aún así, ésta es una obra divertidísima con un sentido del humor muy fino, una buena exploración de la psique de los personajes y un dibujo que hará las delicias de todos aquellos con gustos delicados.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Don y Betty Draper





Quien lea El hombre del traje gris de Sloan Wilson, no podrá evitar encontrar similitudes con el mismo tedio vital engañoso que se describe en Revolutionary Road de Richard Yates y más aún con los personajes de Don y Betty Draper de la serie Mad Men.


Estamos en la América de los años 50, en esa clase media que vive en urbanizaciones de la periferia de Nueva York y que coje el tren cada mañana para ir a trabajar. Los que van a trabajar son los hombres, claro, porque las mujeres se quedan en casa a cuidar de ésta y de los niños, mientras ellos tienen aventuras sexuales de baja intensidad emocional con sus secretarias. Ser ama de casa era toda una profesión aunque no remunerada, y eso que todas estas mujeres tienen estudios universitarios, aunque sólo sean para decorar. Todo parece ir bien y cada cosa estar en su sitio; pero nada más alejado de la realidad. Estos remansos de paz y bienestar se rigen por la satisfacción personal focalizada en el consumo y el ansia de medrar y si no progresas, económicamente se entiende, eres un fracasado. Cada una de las parejas que conforman el dúo protagonista de El hombre del traje gris, Revolutionary Road y Mad Men se sienten especiales, no están todavía en su sitio y los mediocres son los demás. No se dan cuenta de que sus pensamientos más íntimos, ésos que sólo se comparten en la intimidad de la pareja, ese vano consuelo fundamentado en el "en el fondo yo soy mucho mejor que cualquiera de mis vecinos", son los mismos pensamientos que tienen el resto de las parejas con las que beben alcohol, y mucho por cierto, en sus veladas insípidas y se reunen para hacer barbacoas los domingos.


Este autoengañarse a uno mismo funciona y te ayuda a navegar por la vida hasta que llega el momento en que te das cuenta de que has construido ésta, tu única auténtica posesión, en torno a una mentira. Más grave aún, una mentira a ti mismo. Revolutionary Road soluciona este momento vital, este mirarse descarnadamente al espejo, de forma dramática, mientras que en El hombre del traje gris, con muchos menos tintes dramáticos se sobrelleva de una forma más amable, en gran parte porque el protagonista masculino cuenta con la complicidad de un jefe humanista adicto al trabajo que debe pagar graves consecuencias familiares por ello. Me gustaría saber cuántos casos como éste suceden de veras en el mundo real. Aunque tampoco creo que la mayor parte de la gente haga balance de su vida con la misma sinceridad y crueldad con que lo hace la protagonista femenina de Revolutionary Road. Para sobrevivir es recomendable pasar por la vida sin preguntarse demasiado, ahora bien, ¿es recomendable lo mismo si en lugar de pasar por la vida lo que uno quiere es vivirla? ¿Y si llegados a cierta edad te das cuenta de que no has vivido?


Resulta curioso que en tan poco tiempo hayan aparecido dos celebradas novelas y una gran serie sobre las vidas superfluas de las clases medias. Vidas como la tuya y como la mía. Poco revolucionarias y bastante conformistas y estandarizadas. ¿Serviran éstas de algo? No lo creo. Si con la que está cayendo nadie se despierta, ¿que pueden hacer dos novelas y una serie?

La ciencia en España no necesita tijeras...




Y las Letras tampoco, porque como parece que hay quien se interesa en hacernos olvidar, el conocimiento, y no el trabajo, nos hará libres.

domingo, 4 de octubre de 2009

Ya llega el Génesis de Robert Crumb




Ya queda menos. La esperadísima nueva obra de Robert Crumb, padre del cómic underground, llegará a España a finales de este mes de octubre. Cuatro años ha tardado en confeccionar esta adaptación del Génesis al lenguaje del cómic. Habrá que leerla.