jueves, 30 de octubre de 2008

Una isla en medio del desierto



Aunque no haya ganado el Premi Llibreter al que estaba nominada, La isla de Giani Stuparich es una obra maravillosa que relata con exquisita sensibilidad y altas dosis de lirismo los últimos días que pasan juntos un hijo y su padre moribundo. Éste, sabiéndose gravemente enfermo, le pide a su hijo que lo acompañe a visitar por última vez la isla donde pasó su infancia. El hijo, que también es conocedor del estado de salud de su padre, no puede evitar pensar en que este encuentro es una despedida.

La isla, según como se mire es una novela breve o un relato largo, pero esto no tiene ninguna importancia. Sí hay que destacar la sensibilidad del autor al transmitirnos los pensamientos y emociones de sus personajes: del que sabe que se va a ir y del que no ignora que se va a quedar solo, añorando.

Una lectura muy recomendable no sólo para los que nos encontramos en una situación muy parecida, sino que también para todos aquellos a los que les gusta la buena literatura y aprecian los tonos elegíacos.

lunes, 27 de octubre de 2008

Los cisnes salvajes de Coole

The Wild Swans at Coole

The trees are in their autumn beauty,
The woodland paths are dry,
Under the October twilight the water
Mirrors a still sky;
Upon the brimming water among the stones
Are nine-and-fifty Swans.

The nineteenth autumn has come upon me
Since I first made my count;
I saw, before I had well finished,
All suddenly mount
And scatter wheeling in great broken rings
Upon their clamorous wings.

I have looked upon those brilliant creatures,
And now my heart is sore.
All's changed since I, hearing at twilight,
The first time on this shore,
The bell-beat of their wings above my head,
Trod with a lighter tread.

Unwearied still, lover by lover,
They paddle in the cold
Companionable streams or climb the air;
Their hearts have not grown old;
Passion or conquest, wander where they will,
Attend upon them still.

But now they drift on the still water,
Mysterious, beautiful;
Among what rushes will they build,
By what lake's edge or pool
Delight men's eyes when I awake some day
To find they have flown away?



Este es mi poema preferido de W. B. Yeats, una reflexión melancólica sobre el poder destructor del paso del tiempo.

viernes, 24 de octubre de 2008

Marcas de nacimiento de Nancy Huston





Interesantísima la lectura de Marcas de nacimiento de Nancy Huston. Me da un poco de vergüenza reconocer que el motivo que me impulsó a leerla tiene un poco que ver con el tomate. En efecto, fue decisivo saber que Nancy Huston es la mujer de Tzvetan Todorov. También influyó el hecho de que sea una autora de origen canadiense. No sé por qué siento debilidad por Canadá y los canadienses, aunque uno de sus habitantes se dedique bastante a fastidiarme la existencia.


Estas marcas de nacimineto son todas aquellas cosas que nos suceden durante nuestra infancia y que condicionan, y a veces hasta determinan, nuestra vida adulta. La novela se divide en cuatro partes que recorren en orden inverso el devenir de una familia que tiene su origen en Ucrania y que acaba en los EE. UU. Estas marcas también hablan de silencios y secretos que no se transmiten de padres a hijos y que a veces se intuyen y otras provocan malentendidos que laceran irremediablemente relaciones maternofiliales. Otras veces hablan de las ganas que tienen los hijos de conocer las historias de sus padres para intentar, tal vez, no sólo conocer mejor a sus progenitores, sino a ellos mismos.


En definitiva, una magnífica novela con cuatro capítulos narrados en primera persona del singular y un auténtico tour de force en la representación de la psicología infantil y el pensamiento interno.

sábado, 11 de octubre de 2008

Auster ya no es lo que era

Que Paul Auster ya no es lo que era, me di cuenta hace ya unos cuantos años. No recuerdo lectura más decepcionante, por aquello de las expectativas, que Tombuctú. Hace un par de días me acabé de leer su último libro Un hombre en la oscuridad y no puedo decir que me haya sorprendido ni grata ni negativamente, ya que simplemente se la limitado a confirmar lo que ya hace unos cuantos libros que pienso de él y que me confirmó la lectura de Brooklyn Follies. No sé si es el ritmo de creación o que se le ha acabado la fuerza creativa de sus inicios, pero Paul Auster era un autor que me gustaba mucho y que ahora ya casi no me gusta nada, aunque pueda seguir terminando sus libros.

Si bien es interesante el hecho de introducir un personaje que se convierte en narrador de la segunda historia que narra el libro, ¿qué papel juega esta historia? ¿Por qué hay una guerra? ¿Por qué termina tan abruptamente esta historia? Llevo un par de días dándole vueltas y no consigo encontrar una respuesta. Además, ayer leí una entrevista que le hacía El Mundo a Jorge Herralde con motivo del premio que le ha concedido elLíber por su labor editorial, en el que calificaba a ésta como una de las mejores novelas de Auster. Aún me estoy riendo. Vale que un editor tiene que intentar vender los libros que publica, pero mentir de esta manera...

Sin duda, si tengo que escoger a un autor estadounidense vivo, me quedo con Philip Roth.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Parad todos los relojes

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.


Escrito por W. H. Auden tras la muerte de su pareja, Christopher Isherwood, éste es uno de los poemas que más me ha emocionado de todos los que he leído y que puede que a muchos de vosotros les recuerde a una escena de la película Cuatro bodas y un funeral.