miércoles, 22 de abril de 2009

El niño de la estación de tren

¿Qué puede llevar a una mujer a abandonar a su hijo de siete años en la andana de una estación de tren? Ésta es la pregunta a la que intenta dar respuesta Julia Franck en su novela La mujer del mediodía. Se trata de una novela hasta cierto punto terapéutica ya que el padre de la autora pasó por la experiencia que se narra en ésta.
La novela se abre con un niño que narra en primera persona como son los días que vive con su madre tras la ocupación de su ciudad natal por el ejército rojo justo al final de la Segunda Guerra Mundial. Nos presenta a una mujer muy seca, endurecida y también la figura ausente de su padre. Este relato en primera persona concluye con el niño esperando en vano a su madre en una estación de tren.
A continucación asistimos a un viaje hacia atrás en el tiempo hasta la infancia de Helene, la madre, y empezamos a entender paulatinamente las razones que la llevan a tomar tan drástica y dramática decisión. En efecto, la infancia de Helene no es feliz. Su madre no sólo está marginada por el resto de los habitantes del pueblo por su condición de judía, sino que también por todas las excentricidades que comete, en una paulatina degeneración de su estado mental. El padre de Helene regresa de la Gran Guerra como un minusválido que acabará muriendo. Al cabo de un cierto tiempo, Helene se va con su hermana mayor Martha a vivir a Berlín a casa de una tía rica que irá empobreciéndose a medida que se agudice la crisis económica de los años treinta. En Berlín entra en contacto con los cabarets y con el gran amor de su vida, el cual tendrá un final dramático. Helene acabará casándose con una hombre que no sólo le hará un hijo sino que también la hará infeliz y acabará repudiándola por cuestiones raciales. Todo ello con el telón de fondo de la amenaza del nacionalsocialismo y los campos de concentración, siempre acechando.
Lo que distingue a esta novela de tantas otras ambientadas en la misma época no es sólo su dramatismo contenido, sino sobre todo que refleja también el sufrimiento del propio pueblo alemán, el cual no sólo es presentado como verdugo. Helene, sufre en sus propias carnes el acoso de los nazis, pero también ve el sufrimiento de otros de sus conciudadanos no sólo en las calles, sino que también en el hospital donde trabaja como infermera y, sobre todo, a través de las violaciones sistemáticas de mujeres alemanas por parte de los soldados rusos.

jueves, 16 de abril de 2009

Trágame entera de Nate Powell




Trágame entera es una historia de amor conducida por una niebla ondeante, por una enfermedad terminal, alucinaciones, apofenia, ejércitos de insectos, secretos, fe inquebrantable y la búsqueda de un patrón clave para desenmarañar el lío de uno mismo.... En su más ambiciosa obra hasta la fecha, Nate Powell explora los recodos más oscuros de la adolescencia –no los tópicos arrebatos melodramáticos de rebeldía, sino los incontables pequeños momentos de locura, al vago alivio que provee la medicación y las ventajas y desventajas de los lazos familiares. A medida que avanza la historia, dos hermanastros navegan juntos a través de la esquizofrenia, el trastorno obsesivo compulsivo, la descomposición familiar, la telepatía animal, el amor fallido y la leve esperanza de que algún día todo cobre sentido... Con un tempo deliberadamente pausado y delicadamente dibujada, Trágame entera es un hito en la carrera de Nate Powell, una historia suburbial de fantasmas que continuará en la mente de sus lectores más allá de su última página.

martes, 14 de abril de 2009

La ternura de los lobos



La ternura de los lobos (Salamandra) es la primera novela de la escritora y guionista escocesa Stef Penney (1969). A primera vista ya nos llama la atención la aparente contradicción que yace en su magnífico y hasta cierto punto poético título. ¿Puede un lobo ser tierno? No sé si el animal puede serlo o no, pero si identificamos a los personajes de esta novela como lobos, por supuesto que sí. También llama la atención que esta escritora escocesa que afirma no haber pisado nunca suelo canadiense, haya ambientado su novela en el Ontario del siglo XIX.

En efecto, nos encontramos ante una novela de intriga que nos hará pasearnos por los paisajes nevados del gran invierno canadiense, por bosques salvajes que estarían completamente desiertos si no fuese por los cazadores y tramperos que se adentran en ellos para ganarse la vida con la caza y el comercio de pieles. En esta novela los bosques son cualquier cosa menos parajes desiertos, ya que al inicio de la novela descubrimos que se ha cometido un asesinato en la tranquila comunidad de Dove River y que también se ha producido una desaparición. Los dos hechos provocarán que diversas expediciones de personajes se adentren el el bosque en busca de un asesino, de un desaparecido y, también, como no, en busca de ellos mismos, pero esto último, claro, ellos no lo saben. Es lo que tienen los viajes y más aún cuando se llevan a cabo en lugares inhóspitos.

Sin embargo, ésta no es una novela de trama única ni tampoco de una sola voz y menos aún de un solo personaje. Justamente su riqueza rae en la conjunción de todos los personajes que la conforman, cada uno con su propia problemática individual, todos supervivientes en un país que todavía se está construyendo y una naturaleza que aún no se domina.

La ternura de los lobos es una divertidísima novela de aventuras que una vez que empiezas no puedes dejar de leer. Una novela que conjuga la intriga, el western, el espíritu de los pioneros y un interesante personaje femenino que nos habla en primera persona: la señora Ross. Ésta nada tiene que ver con el estereotipo de mujer que se puede ver en las películas del oeste.

En definitiva, una novela con resonancias de Jack London y Bailando con lobos. Si os gustán las novelas de aventuras ambientadas en la época del comercio de pieles en Canadá, no os perdáis la novela gráfica Paso al Noroeste de Scott Chantler y tampoco, por supuesto, La ternura de los lobos .