jueves, 12 de enero de 2012

Fueras de serie


Tuve noticia de Malcolm Gladwell gracias a la tristemente extinta Revista de Libros, una fantástica publicación en la que apareció, hace ya unos cuantos años, una extensa, sólida y argumentada reseña sobre Fueras de serie. Si hubiese visto el libro en la librería sin tener ninguna referencia sobre él, enseguida hubiese pensado que se trataba de una especie de libro de autoayuda de esos que tanto abundan, escritos para tontos, en el que el lenguaje pseudo infantil y exageradamente enfático, urge al lector con un mínimo de consistencia intelectual a salir corriendo. 
Fueras de serie es más bien un ensayo sociológico a través del cual Gladwell intenta explicar las razones por las que unas personas llegan a tener éxito y otras no. Esto es, no es una receta para que tú, triste mortal, logres ser un fuera de serie (sin sufrir, sin sudar, en cinco días, ¡es fácil!, etc.).
La tesis de Gladwell es sencilla aunque debe resultar incómoda para muchos: el éxito es, por supuesto, el resultado de unas buenas dotaciones iniciales, pero también de una dosis ingente y descomunal de trabajo y de una serie de circunstancias y/o coincidencias contextuales que escapan completamente a nuestro control. Resultado: tener éxito no depende completamente de ti. (Por éxito aquí entendemos un éxito descomunal. Ser Steve Jobs, por ejemplo, y no yo cocinando una mousse de chocolate con éxito el domingo en mi casa o publicando una novela que se vende decentemente bien y sale en la prensa gracias al trabajo de mi publicista).
Problemas: Gladwell desmonta totalmente el mito del hombre que consigue el éxito gracias a sí mismo, gracias a un genio innato o sólo de trabajo (aunque está claro que hay que tener genio y que hay que trabajar, mucho, 10.000 horas de ensayo/error como mínimo). El éxito se consigue gracias a estos aspectos y a que en algún momento de tu vida se da alguna circunstancia, ya sea tu fecha de nacimiento (y el horóscopo no tiene nada que ver), que te acepten o rechacen el algún momento, que alguien apueste por ti... En definitiva, que se presente algún tipo de oportunidad, la cual sólo a posteriori podrás reconocer como tal, que haga que puedas practicar las 10.000 horas necesarias en lo que sea que permitan que tu genio explote. Tratándose de 10.000 horas, está claro que necesitas que esa oportunidad, ese clic, se dé pronto en tu vida, porque si no, una vez entrados en la vorágine de la vida adulta, dificilmente tendrás la oportunidad de dedicar 10.000 horas de entrenamiento a alguna actividad, más allá de trabajar, conducir, fregar los platos o lo que sea.
El contexto también es decisivo. No es lo mismo nacer en el seno de una familia de clase media-alta que en el de una familia de clase baja; pero también lo es la cultura a la que perteneces, porque te condiciona no sólo en lo que respecta a oportunidades, sino que también en las habilidades requeridas para desempeñar cualquier profesión o tarea. Gladwell lo ejemplifica perfectamente con un interesante capítulo dedicado a los accidentes de aviones.
En resumen, verdades de perogrullo, pero no por ello es menos necesario que se digan.
Fueras de serie es un libro interesante, recomendable, sólidamente argumentado y bien escrito. Una grata sorpresa ya que lo encaré con una cierta prevención, a pesar de las buenas referencias que tenía. Me alegro de no haberme dejado llevar por mis prejuicios.

domingo, 8 de enero de 2012

Tres Reyes, tres libros

Sí, los Reyes son tres, y tres libros me han traído. No se cuál escogió cada uno, pero aquí están:



Trifulca a la vista, de Nancy Mitford
Libros del asteroide


 Entre cielo y tierra, de Jón Kalman Stefánsson
Salamandra


La aventura sin fin, de T. S. Eliot
Lumen

lunes, 2 de enero de 2012

Barnes y Holmes


Arthur y George es una novela del prolífico Julian Barnes, autor británico muy conocido en nuestro país desde la publicación de Hablemos del asunto y El loro de Flaubert. 

Tal como indica el título, ésta es una novela basada en hechos reales construida alrededor de dos personajes, Arthur Conan Doyle, el creador del personaje de Sherlock Holmes, y George Edalji. Las historias de ambos personajes transcurren paralelas hasta que en un momento determinado se cruzan con intensidad, para luego volver a separarse. George Edalji es el hijo mestizo de una escocesa y del vicario de origen parsi de Great Wyrley. Desde pequeño, vive una vida bastante alejada de la comunidad que le rodea, en parte por su gran miopía sin tratar, pero también por su carácter reconcentrado y la rigidez de los valores morales inculcados por su padre. Llega a ser abogado y a ejercer en un despacho de Birmingham. Sin embargo, un fantasma que le persigue desde los años de adolescencia vuelve a aparecer. Lo que empezó con un acoso con cartas anónimas amenazantes y intimidatorias, termina con una acusación formal de ser el autor material del desuello nocturno de un pony de Great Wyrley. George, en tanto que abogado, confía en que una correcta y justa aplicación de la ley le absolverá, pero se equivoca y es condenado a siete años de prisión. El eco del caso Dreyfus, militar alsaciano de origen judío acusado y condenado injustamente por espionaje, está latente. 

Y aquí es donde entra el personaje de Conan Doyle, del que ya sabemos muchas cosas porque a medida que Barnes nos cuenta la peripecia de George, también nos narra el ascenso biográfico de Arthur. Nos lo presenta como un hombre vital, apasionado y generoso, imbuido en los ideales de honor del siglo XIV. Son éstos los ideales que lo harán implicarse en el caso de George, pero también dilatar en el tiempo la resolución final de un asunto personal, que lo desconsolará durante buena parte de su vida adulta.Arthur conoce el caso George Edalji una vez éste ha salido de la cárcel con la libertad condicional. Inmediatamente se indigna por lo que considera un injusticia cometida por razones raciales y decide hacer todo el ruido posible para conseguir la absolución de George, el arresto de los verdaderos culpables y la condena de lo que considera una actuación por lo menos tendenciosa por parte de los estamentos policial y judicial. La huella del J'accuse...!, de Émile Zola, vuelve a ser manifiesta. 

Las claves de la excepcionalidad de esta novela se pueden resumir en la consecución de su meta principal, la ambición. Y es que en efecto nos encontramos ante una obra ambiciosa con todos los peligros que ello conlleva cuando la acomete un autor que no tiene la dilatada experiencia y la gran pericia de Julian Barnes. Enfrentarse a la narración ficcional de unos acontecimientos reales y controvertidos en la que, además, uno de los personajes principales es uno de los máximos exponentes de la cultura británica, no es una tarea sencilla. Por si esto fuera poco, nos encontramos ante una suplantación doble. Arthur Conan Doyle hace por vocación de Sherlock Holmes, aplicando al caso de George Edalji todas las técnicas detectivescas que ha empleado en la narración y resolución de los casos de las novelas del detective. Este hecho generará desconfianza e hilaridad irónica por parte del estamento policial que investigó el caso cuando se tenga que enfrentarse a éste. La consecuencia inevitable de esta primera suplantación es que Julian Barnes, a su vez, se convierta en Arthur Conan Doyle, convirtiéndose en un hábil narrador de tramas detectivescas, que recrea la dualidad psicológica de los personajes de Sherlock Holmes y el Doctor Watson en Arthur Conan Doyle y su secretario, el señor Woods. 

Y sin embargo no estamos solos ante una novela de detectives postmoderna con base histórica, también estamos ante un texto donde se reflexiona sobre la moralidad y el honor no sólo a través del caso Edalji, sino que también por medio del adulterio platónico. Es también una novela sobre la falibilidad de las creencias y un retrato de costumbres de la Inglaterra profunda. Un cúmulo de ingredientes que hacen de lo más apetitosa esta novela que convierte personas reales en personajes literarios.