martes 21 de febrero de 2012

Entre lo uno y lo otro



Hay libros extraños. Empiezan siendo uno y acaban siendo otro, y a la vez siguen siendo el mismo. Hay libros que adquieren una gran intensidad justo al acabar el primer tercio del mismo, otros no la adquieren hasta el final y la mayoría no la logran nunca.

Entre cielo y tierra, de Jón Kalman Stefánsson (Salamandra) es uno de estos libros. Empieza siendo una novela sobre un grupo de pescadores de bacalao en la Islandia de hace más de un siglo. Podría decir de intrépidos pescadores por el gran riesgo que corren cada día cuando entran en el mar que les da de comer, pero que también puede quitarles la vida. Pero no, no son intrépidos, entran en el mar por necesidad. No tienen otro remedio. El duro paisaje y el aún peor clima de Islandia no les ofrece más posibilidades. Pronto nos daremos cuenta de que hay otro personaje, el clima, y que éste es poderoso y letal. Más adelante creeremos que estamos ante la historia de uno de los pescadores y, después, descubriremos que lo que estamos leyendo es la historia de un montón de personajes, bastante herméticos, unidos entre sí por un fino hilo, delgado y a la vez consistente.

Entre cielo y tierra es una novela extraña... y poderosa. Narrada con un lenguaje que en muchos casos bordea la poesía, es una meditación en absoluto melodramática sobre la naturaleza humana. Muy contenida y quizá tal vez por ello lírica.

jueves 12 de enero de 2012

Fueras de serie


Tuve noticia de Malcolm Gladwell gracias a la tristemente extinta Revista de Libros, una fantástica publicación en la que apareció, hace ya unos cuantos años, una extensa, sólida y argumentada reseña sobre Fueras de serie. Si hubiese visto el libro en la librería sin tener ninguna referencia sobre él, enseguida hubiese pensado que se trataba de una especie de libro de autoayuda de esos que tanto abundan, escritos para tontos, en el que el lenguaje pseudo infantil y exageradamente enfático, urge al lector con un mínimo de consistencia intelectual a salir corriendo. 
Fueras de serie es más bien un ensayo sociológico a través del cual Gladwell intenta explicar las razones por las que unas personas llegan a tener éxito y otras no. Esto es, no es una receta para que tú, triste mortal, logres ser un fuera de serie (sin sufrir, sin sudar, en cinco días, ¡es fácil!, etc.).
La tesis de Gladwell es sencilla aunque debe resultar incómoda para muchos: el éxito es, por supuesto, el resultado de unas buenas dotaciones iniciales, pero también de una dosis ingente y descomunal de trabajo y de una serie de circunstancias y/o coincidencias contextuales que escapan completamente a nuestro control. Resultado: tener éxito no depende completamente de ti. (Por éxito aquí entendemos un éxito descomunal. Ser Steve Jobs, por ejemplo, y no yo cocinando una mousse de chocolate con éxito el domingo en mi casa o publicando una novela que se vende decentemente bien y sale en la prensa gracias al trabajo de mi publicista).
Problemas: Gladwell desmonta totalmente el mito del hombre que consigue el éxito gracias a sí mismo, gracias a un genio innato o sólo de trabajo (aunque está claro que hay que tener genio y que hay que trabajar, mucho, 10.000 horas de ensayo/error como mínimo). El éxito se consigue gracias a estos aspectos y a que en algún momento de tu vida se da alguna circunstancia, ya sea tu fecha de nacimiento (y el horóscopo no tiene nada que ver), que te acepten o rechacen el algún momento, que alguien apueste por ti... En definitiva, que se presente algún tipo de oportunidad, la cual sólo a posteriori podrás reconocer como tal, que haga que puedas practicar las 10.000 horas necesarias en lo que sea que permitan que tu genio explote. Tratándose de 10.000 horas, está claro que necesitas que esa oportunidad, ese clic, se dé pronto en tu vida, porque si no, una vez entrados en la vorágine de la vida adulta, dificilmente tendrás la oportunidad de dedicar 10.000 horas de entrenamiento a alguna actividad, más allá de trabajar, conducir, fregar los platos o lo que sea.
El contexto también es decisivo. No es lo mismo nacer en el seno de una familia de clase media-alta que en el de una familia de clase baja; pero también lo es la cultura a la que perteneces, porque te condiciona no sólo en lo que respecta a oportunidades, sino que también en las habilidades requeridas para desempeñar cualquier profesión o tarea. Gladwell lo ejemplifica perfectamente con un interesante capítulo dedicado a los accidentes de aviones.
En resumen, verdades de perogrullo, pero no por ello es menos necesario que se digan.
Fueras de serie es un libro interesante, recomendable, sólidamente argumentado y bien escrito. Una grata sorpresa ya que lo encaré con una cierta prevención, a pesar de las buenas referencias que tenía. Me alegro de no haberme dejado llevar por mis prejuicios.

domingo 8 de enero de 2012

Tres Reyes, tres libros

Sí, los Reyes son tres, y tres libros me han traído. No se cuál escogió cada uno, pero aquí están:



Trifulca a la vista, de Nancy Mitford
Libros del asteroide


 Entre cielo y tierra, de Jón Kalman Stefánsson
Salamandra


La aventura sin fin, de T. S. Eliot
Lumen

lunes 2 de enero de 2012

Barnes y Holmes


Arthur y George es una novela del prolífico Julian Barnes, autor británico muy conocido en nuestro país desde la publicación de Hablemos del asunto y El loro de Flaubert. 

Tal como indica el título, ésta es una novela basada en hechos reales construida alrededor de dos personajes, Arthur Conan Doyle, el creador del personaje de Sherlock Holmes, y George Edalji. Las historias de ambos personajes transcurren paralelas hasta que en un momento determinado se cruzan con intensidad, para luego volver a separarse. George Edalji es el hijo mestizo de una escocesa y del vicario de origen parsi de Great Wyrley. Desde pequeño, vive una vida bastante alejada de la comunidad que le rodea, en parte por su gran miopía sin tratar, pero también por su carácter reconcentrado y la rigidez de los valores morales inculcados por su padre. Llega a ser abogado y a ejercer en un despacho de Birmingham. Sin embargo, un fantasma que le persigue desde los años de adolescencia vuelve a aparecer. Lo que empezó con un acoso con cartas anónimas amenazantes y intimidatorias, termina con una acusación formal de ser el autor material del desuello nocturno de un pony de Great Wyrley. George, en tanto que abogado, confía en que una correcta y justa aplicación de la ley le absolverá, pero se equivoca y es condenado a siete años de prisión. El eco del caso Dreyfus, militar alsaciano de origen judío acusado y condenado injustamente por espionaje, está latente. 

Y aquí es donde entra el personaje de Conan Doyle, del que ya sabemos muchas cosas porque a medida que Barnes nos cuenta la peripecia de George, también nos narra el ascenso biográfico de Arthur. Nos lo presenta como un hombre vital, apasionado y generoso, imbuido en los ideales de honor del siglo XIV. Son éstos los ideales que lo harán implicarse en el caso de George, pero también dilatar en el tiempo la resolución final de un asunto personal, que lo desconsolará durante buena parte de su vida adulta.Arthur conoce el caso George Edalji una vez éste ha salido de la cárcel con la libertad condicional. Inmediatamente se indigna por lo que considera un injusticia cometida por razones raciales y decide hacer todo el ruido posible para conseguir la absolución de George, el arresto de los verdaderos culpables y la condena de lo que considera una actuación por lo menos tendenciosa por parte de los estamentos policial y judicial. La huella del J'accuse...!, de Émile Zola, vuelve a ser manifiesta. 

Las claves de la excepcionalidad de esta novela se pueden resumir en la consecución de su meta principal, la ambición. Y es que en efecto nos encontramos ante una obra ambiciosa con todos los peligros que ello conlleva cuando la acomete un autor que no tiene la dilatada experiencia y la gran pericia de Julian Barnes. Enfrentarse a la narración ficcional de unos acontecimientos reales y controvertidos en la que, además, uno de los personajes principales es uno de los máximos exponentes de la cultura británica, no es una tarea sencilla. Por si esto fuera poco, nos encontramos ante una suplantación doble. Arthur Conan Doyle hace por vocación de Sherlock Holmes, aplicando al caso de George Edalji todas las técnicas detectivescas que ha empleado en la narración y resolución de los casos de las novelas del detective. Este hecho generará desconfianza e hilaridad irónica por parte del estamento policial que investigó el caso cuando se tenga que enfrentarse a éste. La consecuencia inevitable de esta primera suplantación es que Julian Barnes, a su vez, se convierta en Arthur Conan Doyle, convirtiéndose en un hábil narrador de tramas detectivescas, que recrea la dualidad psicológica de los personajes de Sherlock Holmes y el Doctor Watson en Arthur Conan Doyle y su secretario, el señor Woods. 

Y sin embargo no estamos solos ante una novela de detectives postmoderna con base histórica, también estamos ante un texto donde se reflexiona sobre la moralidad y el honor no sólo a través del caso Edalji, sino que también por medio del adulterio platónico. Es también una novela sobre la falibilidad de las creencias y un retrato de costumbres de la Inglaterra profunda. Un cúmulo de ingredientes que hacen de lo más apetitosa esta novela que convierte personas reales en personajes literarios.

viernes 30 de diciembre de 2011

Cuando Satán vuelva a casa por Navidad

No todo este 2011 ha sido malo; por mucho que se empeñen los medios de comunicación ahora que hacen el balance anual en dejarnos una imagen de éste como un año no malo, no, terrorífico. No entraré en consideraciones de como ha sido este año para mí, porque es una cuestión personal y porque si tengo que seguir la tónica general y hablar de años malos, algo muy gordo tendría que suceder entre hoy y mañana o en los años venideros, para superar en oscuridad a 2008.

Aunque se empeñen en situarnos con o sin razón al borde del abismo, cada pequeño día puede aportarnos algún pequeño motivo para la felicidad. Sólo hace falta concentrarnos en estos pequeños destellos y olvidarnos del resto. Sé que ahora estoy sonando a manual de autoayuda, lo que hace que me avergüenza un poco, pero es cierto. Esta mañana me he despertado a las ocho de la mañana con la radio. El locutor estaba haciendo el editorial que abre el programa enumerando los greatest hits de las penalidades del año que toca a su fin. Realmente una buena manera de empezar el día. Daban ganas de no levantarse de la cama. Pero a media mañana he tenido una sorpresa muy agradable. Me ha llegado un ejemplar de una edición no venal de un cuento de Robertson Davies titulado Cuando Satán vuelva a casa por Navidad y publicado por Libros del Asteroide. Había participado en un modesto concurso promocional y éste ha sido mi premio. La verdad es que me ha alegrado el día. Esto de que te toque algo, y además algo que te gusta, levanta el ánimo y te da una cierta esperanza, porque ves que al fin y al cabo, la vida, por muy dura e injusta que sea, a veces, sin esperarlo, te sonríe, tímidamente, pero te sonríe. Y eso, más que nunca, es lo que cuenta.

¡FELIZ 2012 A TODO EL MUNDO! NOS LO MERECEMOS Y SI 2012 NO SE PORTA BIEN, ¡A POR ÉL!



viernes 23 de diciembre de 2011

De listas y listos, again

Hoy se ha publicado en el blog Papeles perdidos de Babelia (El País) la lista de los 25 mejores libros del año 2011. Una lista tan arbitraria como cualquier otra. Se realiza a través de una encuesta a 57 críticos, según la cual éstos deben enviar una lista de los que ellos consideran los 10 mejores títulos del año que termina, ordenados por preferencia descendente. A partir de aquí, cada título obtiene un número determinado de votos según su posición en la lista en la que aparece, pudiendo aparecer, evidentemente, en más de una. Al final se suman todos los votos de todas las litas, de manera que los 25 mejores libros son los que han obtenido más votos.
Resulta más que evidente que con que aparezcas en tres listas con una calificación más o menos media, tienes muchas posibilidades de aparecer en la lista de los 25, dada la cantidad de personas que votan y votos que se emiten.  Diez títulos por 57 personas, pueden generar una variedad de títulos bastante importante.
Lo que me resulta un tanto curioso es que haya cierto descontrol. Winston Manrique lo dice muy claramente en el texto que precede a la famosa lista, cuando explica cuáles fueron las condiciones que se les dieron a los críticos para participar en la encuesta a la hora de incluir los libros: "El único requisito fue que el libro [para poder ser votado] hubiera sido publicado y/o traducido este año en España." Pues bien, yo ya he visto en el detalle de las votaciones de los críticos (que se supone que son los que saben, ¿no?) por lo menos dos títulos que no han sido ni publicados ni escritos este año 2011 en España, si no que son anteriores.

En cualquier caso y dejando este pequeño detalle de relativa (?) importancia al margen, ésta es posiblemente la lista más importante si nos circunscribimos al marco a la edición en lengua española. Si es que las listas tienen alguna importancia. La encontraréis aquí.

lunes 19 de diciembre de 2011

Putas



Que Chester Brown es un tipo curioso hace tiempo que lo sabemos. Sólo hace falta leer Ed, el payaso feliz para darse cuenta de que estamos ante un autor poco convencional. Pero es que con Pagando por ello. Memorias en cómic de un putero, riza el rizo. Creo que hay que ser muy sincero y valiente para admitir públicamente que se es un cliente habitual de la prostitución. No todo el mundo se atrevería a hacerlo. Y lo es porque son muchas las razones por las que uno puede recurrir a los servicios de una prostituta, pero Chester Brown reconoce públicamente la que puede que sea la razón principal de la existencia de este oficio y que no todos los hombres estarían dispuestos a reconocer (por aquello de la hombría), esto es, que tiene dificultades serias para ligar. Todos somos muy modernos pero luego resulta que reprobamos las conductas de los demás por parecernos vergonzantes e indignas, y nos incomoda que los demás asuman como propias debilidades que nosotros no nos perdonaríamos reconocer públicamente. A Chester Brown, sin embargo, no le causa ningún pudor. En Pagando por ello nos cuenta como desencantado del amor romántico tras su ruptura con su última pareja sentimental, decide no volver a tener novia nunca más y es aquí donde se le plantea un conflicto que debe solucionar: cómo seguir manteniendo relaciones sexuales cuando no se poseen las habilidades sociales suficientes para conseguir tener ligues de una sola noche. Y la solución es el sexo de pago. A partir de aquí Chester Brown nos presenta un diario gráfico del tiempo que estuvo relacionándose con prostitutas y nos explica cómo fueron estos encuentros, sus expectativas, sus alegrías, sus decepciones, sus dudas y sus miedos. Pero lo más interesante del libro y lo que en definitiva le aporta valor y lo hace único, es su reflexión sobre el amor romántico, nefasto y pernicioso a su parecer porque se trata de una creación cultural basada en la posesión del otro y siempre acaba provocando sufrimiento; y su alegato a favor de la normalización, no sólo descriminalización, de la prostitución, defendiendo la libertad del individuo para hacer con su cuerpo lo que le plazca siempre que se estén respetando los derechos y libertades del otro. Todo este discurso muy bien argumentado y discutido con el resto de personajes que aparecen en el libro, dos de sus ex novias, su hermano, sus amigos y también dibujantes Joe Matt y Seth... y ampliamente razonado en las notas finales que acompañan el libro, unas cincuenta páginas de argumentación y demostración a través de un buen trabajo bibliográfico.

Se puede o no estar de acuerdo con las tesis de Chester Brown. Yo misma comparto algunas de sus opiniones y otras no. Quizá a veces me parece un tanto radical, pero quién sabe qué experiencias le han tocado a él vivir que yo no he vivido y viceversa.

Lo que está fuera de duda es que esta es una obra interesantísima, peculiar y personal, que no dejará indiferente a quien la lea y que da qué pensar.