viernes, 18 de noviembre de 2011

Confieso que me ha gustado

Confieso que me ha gustado, aunque ya sabía que lo haría.
Confieso que me compré el libro el mismo día que salió a la venta. Y como buena militante, en una pequeña librería de barrio, en Poblenou, aunque tuviese la FNAC más cerca.
Confieso que no he leído ninguna reseña hasta que no he terminado el libro.
Confieso que estoy de acuerdo con la afirmación de que Jaume Cabré es uno de los mejores escritores en lengua catalana actual y tal vez el más ambicioso.
Confieso que creo que es muy probable que gane el próximo Premio Nacional de Narrativa, además de todos los premios catalanes posibles a una obra ya publicada.
Confieso que me alegro muchísimo de su éxito internacional, sobre todo en Alemania.


Se ha dicho que Jo confesso (Yo confieso) es una novela sobre el mal y es cierto que el mal circula de forma manifiesta en las muchas páginas que contienen esta novela. Esta afirmación convertiría a Jo confesso en una novela de tesis, entroncándola con una tradición a la que no creo que pertenezca. El mismo Cabré afirma que el mal es un concepto abstracto que no tiene una existencia per se, sino que para existir, el mal precisa de una persona que se dedique a hacerlo. Independientemente de las disquisiciones filosóficas que puede provocar la lectura de un libro como éste, me alegro de que la literatura catalana haya aportado al panorama tanto nacional como internacional una obra tan ambiciosa como ésta, la cual sí que creo que entronca con una tradición existente en la literatura europea, en sentido ámplio, que no está dando muchos frutos desde hace ya un cierto tiempo.

Se ha dicho que Jo confesso tiene mucho que ver con Thomas Mann, en concreto con La montaña mágica. Sí, es cierto, aunque no es lo mismo. La relación está en la ambición y en cierto calado filosófico, aunque Thomas Mann era alemán y, quieras que no, aunque esta pueda parecer una afirmación barata, marca.

Se ha dicho que Jo confesso tiene resonancias faulknerianas. Sí, también, si lo afirmamos a partir de la composición de la obra de Cabré, que liga discursos y voces diferentes sin soluciones de continuidad aparente, como también hacía William Faulkner en algunas de sus obras.

Pero no debemos olvidarnos de que la obra de Cabré entronca con la propia tradición de la narrativa catalana. Estoy pensando en Narcís Oller y, sobre todo, en Joan Sales y que Jo confesso és la continuación natural de la propia obra de Jaume Cabré. Novelas tan ambiciosas sólo se pueden acometer si se tiene ya una larga trayectora, es decir, mucho oficio, o si se es un superdotado.

Jo confesso ha sido publicada en catalán por Proa y en castellano por Ediciones Destino.


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